Dinámica poblacional de un pequeño grupo de gatos ferales
En la urbanización dónde vivo hay gatos con dueño y gatos asilvestrados. Estos últimos vienen a ser como los de las colonias de las ciudades, pero en menor densidad y, probablemente, menor número de individuos. Rehúyen a los humanos y en lugar de estar en un parque dónde algunas almas compasivas les llevan alimento, aquí son ellos los que lo buscan en las casas más alejadas que convierten en centro de su territorio, para asegurarse el suministro. Esta vida a la intemperie no es un camino de rosas, mueren prematuramente a causa de enfermedades, desnutrición, parásitos, depredación… pero, como todos los animales salvajes, es la única forma en que saben vivirla. Toman nuestro terreno y a nosotros como fuente de alimentos, pero no confían como para dejarse acariciar -aunque hay excepciones puntuales- y, menos aún, entrar a vivir en nuestras casas. Después de muchos años de observación, he podido concluir que las hembras adultas tienen una mayor mortalidad que los machos y suelen vivir entr...