La prueba del espejo y la autoconsciencia

Desde que un grupo internacional de científicos se unieran en el 2012 para hacer la Declaración de Cambridge sobre la Consciencia Animal, la palabra autoconsciencia empezó a ganar presencia e importancia.

Antes de la “autoconsciencia”,  el concepto de “consciencia” ya discriminaba un yo de un tú y a estos del entorno. Pero, ante la propuesta de que hay muchas otras especies que poseen consciencia, surge la necesidad de diferenciarnos con otro tipo de “consciencia”: la “autoconsciencia”. Que no es ni más ni menos que la forma en que los humanos experimentamos mentalmente esta cualidad de ser conscientes. Es decir soy un ser consciente que sé que lo soy… pienso que pienso… reflexiono sobre mi mismo… 

Es comprensible que necesitemos utilizar palabras que nos diferencien del resto de animales...  pero entonces ¿porqué después pretendemos comprobar si son o no como nosotros? ¿O no es eso lo que realmente pretendemos?

La prueba ideada para saber si su consciencia es como la nuestra, fue desarrollada por el psicólogo Gordon Gallup Jr., y consiste en colocar un espejo frente a un animal, al que previamente se le ha marcado con tinta inodora una parte de su cuerpo que no se puede ver, por ejemplo en la frente. De manera que si, después de verse en el espejo, trata de inspeccionar o tocar la parte dónde tiene la mancha es porque se reconoce a sí mismo y, por lo tanto, tiene autoconsciencia como los humanos, en caso contrario no es autoconsciente aunque sea consciente.

Pero esta prueba tiene un problema de base, y es que, como hemos dicho, la autoconsciencia es una experiencia mental y esta tiene que ver con las características de cada especie. Otro problema es que no podemos saber lo que piensan otros, todo lo que podemos llegar a deducir es gracias a la empatía y porque, en alguna medida, lo hemos experimentado de forma similar.

Muy pocas especies han conseguido pasar la famosa prueba: las personas, algunos de los grandes monos (los gorilas solían suspender), elefantes, delfines y la urraca euroasiática. ¿Qué sucede con el resto de especies? 

La prueba del espejo, no puede demostrar si otras especies piensan que piensan… Lo único que demuestra es que, sea como sea su experiencia mental de consciencia, no percibimos el mundo de la misma manera en la mayoría de casos y que, en unos pocos ¡para nuestra sorpresa! sí lo hacemos de forma muy similar o idéntica. 

Podemos pensar…  “de acuerdo, esta prueba solo pretendía probar lo diferentes, especiales y superiores que somos! Pero, también demuestra interés en saber lo que hay en la mente de otras especies”. 

Desde luego, pero tampoco en esto somos únicos. Otras especies demuestran un interés genuino en saber que tenemos nosotros en mente... los delata su comportamiento, cuando te miran atenta y fijamente a los ojos y observan con detenimiento nuestros movimientos. En el caso de un perro, por ejemplo, gira su cabeza hacia un lado al mismo tiempo que te mira. Es un gesto que nosotros mismo realizamos cuando tratamos de entender algo... por lo que no nos cabe duda que el perro está en el mismo proceso mental en ese momento.

No podemos saber lo que hay en la mente de nadie…  pero como dijo Konrad Lorenz "El comportamiento es el aspecto más vívido de todo ser vivo" y nos puede dar información valiosa.

La consciencia, como la inteligencia y el resto de procesos mentales, tienen la función de servir a la supervivencia. Entretenernos resolviendo acertijos cuando estamos aburridos, es solo una utilidad accesoria. Que muchos animales no demuestren autoconsciencia al estilo humano, no es una demostración de su ausencia. En cualquier caso, si han llegado hasta aquí es porque su especie desarrolló formas tan exitosas de supervivencia como la que más. No podemos medir con el mismo rasero a la enorme variabilidad de especies animales y tampoco podemos tratar de diferenciarnos en todo, pues al fin y al cabo todos procedemos de un ancestro común y compartimos gran parte de nuestra historia evolutiva que se aprecia en la similitud de los genomas.

Ante la necesidad de saber si sus procesos mentales son como los nuestros… diría que tendrá que bastarnos saber que los tienen.

 

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